Vol. 23 Núm. 1 (2022): Número Especial "Electromovilidad(es) en Chile: historia y futuros posibles"

Número Especial “Electromovilidad(es) en Chile: historia y futuros posibles”

Co-editores generales

Constanza Ulriksen, Paola Jirón, Juan Antonio Carrasco

Editorial

En los últimos años la movilidad eléctrica se ha instalado como un enfoque predominante tanto en la planificación de un futuro transporte sustentable, como en ser parte de la respuesta al problema de calentamiento global desde la perspectiva de la movilidad. En Chile, a mediados del año 2020, se anunciaba que la flota de buses eléctricos era la mayor de Latinoamérica y la segunda a nivel mundial (después de China), con 676 buses eléctricos en el sistema de transporte público de Santiago “Red”, cifra que se superará con el arribo de 1000 unidades adicionales durante el año 2022. Por otra parte, el impulso que se está dando al mercado de vehículos eléctricos en nuestro país se constata en que al año 2020 ya circulaban mil vehículos, anticipándose un total de 80.000 para el año 2030 (Electromov, 2020) y dos millones para el año 2040 (Sánchez, 2019).

Entre los beneficios declarados de la movilidad eléctrica destacan su aporte a la descarbonización del planeta, la descontaminación del aire y disminución del ruido en ciudades, mejoras en la salud de la población, reducción del gasto energético, disminución de la dependencia energética y potenciamiento del crecimiento económico del país. Esto último se considera de especial importancia, pues Chile es uno de los países con mayores reservas de litio y cobre a nivel mundial, dos elementos esenciales para producir autos eléctricos (Ministerio de Energía et al, 2017; Ministerio de Energía, 2018).

Si bien en el último tiempo han aparecido algunas controversias en torno a estos beneficios declarados de la electromovilidad, aún no existe el debate suficiente que permita alertar, corregir o abordar anticipadamente los potenciales impactos negativos que toda tecnología conlleva cuando se aplica a gran escala. En este contexto, este número especial de la revista Estudios de Transporte, surge del interés de un grupo de investigadores del Núcleo Milenio Movilidades y Territorios (MOVYT), en conjunto con el equipo editorial de la revista, por generar una mirada crítica e interdisciplinar sobre el tema, a fin de discutir los beneficios y desafíos de su desarrollo actual en nuestro país. En junio del año 2021 MOVYT realizó un llamado a presentar ponencias al seminario “Electromovilidad(es) en Chile: historia y futuros posibles” que se llevó a cabo en septiembre de 2021. Los artículos incluidos en este número especial provienen del interés de los autores participantes en el seminario por trascender esa actividad. Las contribuciones son las siguientes:

  • Mauricio Osses, Cecilia Ibarra y Waldo Vila, “Transporte público eléctrico en Valparaíso y Medellín: Historias de movilidad intermodal sobre las que construir el futuro”.
  • Marco Sandoval, “Electrificación del tren de Valparaíso a Santiago, de los Ferrocarriles del Estado de Chile, 1922-1924”.
  • Joel Pérez, Héctor Young, Marcelo Pérez, Carlos Reusser, Víctor Palma y Claudio Troncoso, “Oportunidades y desafíos en la transición hacia la electromovilidad marítima en Chile”.
  • Javier Rojas, Cristina Victoriano, Gabriel Guggisberg, Ignacio Rivas, “Caso Mi Taxi Eléctrico y las barreras para la electrificación del transporte público menor”.
  • María Luisa Valenzuela, Sebastián Quintana-Contardo, René Rojas, Marjorie Segovia, “Reciclaje de baterías de litio: Una realidad para la electromovilidad de Chile”.
  • Gabriela Cabaña, “Desmantelar el paradigma fósil: Algunos puntos para re-imaginar el futuro de la movilidad más allá del crecimiento económico”.

El objetivo de este número especial es tener una discusión en torno a cuatro ámbitos que aún no han sido abordados suficientemente – o están ausentes – en las actuales propuestas de electromovilidad del gobierno: (i) historia y recursos existentes en Chile; (ii) movilidad urbana sustentable y equitativa; (iii) ciclo de vida y reciclaje de sus componentes; y (iv) utopías urbano-tecnológicas del futuro.

En primer lugar, Chile posee recursos de movilidad eléctrica que no están siendo considerados. A diferencia de otros países latinoamericanos, como Colombia, en Chile no ha habido estudios de movilidad eléctrica multimodal que incorporen otros modos eléctricos existentes, como los ferroviarios y los trolebuses, así como también otras modalidades de micro-movilidad eléctrica que han surgido en el último tiempo. Nos preguntamos qué recursos (incluyendo infraestructura existente en Chile, no solo física, sino también, tecnológica, institucional, etc.) podrían incorporarse en un plan de movilidad urbana sustentable. Al respecto, Osses et al. realizan un recorrido histórico por diversas formas de transporte público eléctrico en Valparaíso, estableciendo una mirada comparativa con la ciudad de Medellín, Colombia, que constituye un ejemplo moderno de transporte público eléctrico multimodal. Por su parte, Sandoval da cuenta de la transición tecnológica que vivió la línea férrea entre Valparaíso a Santiago, desde la energía a vapor a la electrificación, debido al proceso de modernización integral de la Primera Zona de Ferrocarriles del Estado.

Un segundo ámbito está asociado a la pregunta de por qué en Chile no existe todavía un plan o política más amplia de movilidad urbana sustentable en la cual se inserte la estrategia de electromovilidad. En efecto, los beneficios urbanos declarados en la actual estrategia no contemplan un aspecto fundamental, tanto para la calidad de vida como para una mayor equidad urbana: una menor congestión vehicular, unida a un mejoramiento del transporte público y de modos de transporte activo. Al respecto, Osses et al., a partir de una mirada comparativa, logran identificar a la gobernanza de la planificación urbana como una diferencia fundamental entre las experiencias de Valparaíso y Medellín, concluyendo que los vehículos eléctricos de transporte público pueden constituir una solución sustentable para la movilidad futura si se desarrollan procesos de planificación urbana integrales.

Por su parte, Pérez et al. contribuyen con una mirada territorial distinta, a partir de un análisis sobre las oportunidades y desafíos en la transición hacia la electromovilidad marítima en Chile. Ellos logran identificar las barreras que dificultan la implementación a gran escala de sistemas de propulsión híbridos, que permiten propiciar un transporte marítimo eficiente y sustentable.

Otro aporte en esta línea temática es el de Rojas et al., quienes señalan que, pese a que la electromovilidad ya es rentable para vehículos con más de 50.000 km recorridos al año, no se ha generado una migración orgánica del transporte público menor en esta dirección. Su trabajo presenta los principales aprendizajes del programa Mi Taxi Eléctrico en Chile y afirman que, para una transición masiva y descentralizada a la electromovilidad, es necesario una labor sistemática y coordinada de generación de soluciones que permitan alcanzar las metas propuestas por el país en la materia.

El tercer ámbito de discusión aborda el ciclo de vida y el reciclaje de los componentes de la electromovilidad. Como los beneficios de la electromovilidad se enfocan en la operación de vehículos eléctricos y no en su fabricación o reciclaje, se tienen “cero emisiones” en ciudades, pero nuevas “zonas de sacrificio”, trasladando emisiones hacia otros territorios. De aquí surgen diversas inquietudes, asociadas al aporte efectivo de la electromovilidad en la reducción de emisiones de CO2 si se consideran sus etapas de fabricación y reciclaje de componentes (como las baterías de Ion-Litio); si tendremos ciudades o barrios “privilegiados verdes” y otros “desfavorecidos contaminados”. Referido a este último punto, Valenzuela et al. describen los resultados de un proyecto que ha logrado establecer tres rutas diferentes para reutilizar las baterías de desecho basadas en Litio.

Finalmente, el último ámbito de interés se refiere a utopías urbano-tecnológicas del futuro. Según la cada vez más presente narrativa de las ciudades inteligentes (Smart Cities), al año 2050 el 70% de la población del mundo vivirá en ciudades, a lo cual se suma que éstas son responsables de gran parte de las emisiones de CO2. Planteada como la “dimensión estrella” del modelo de Smart Cities en Chile, la movilidad eléctrica se considera una utopía tecnológica con cero emisiones, que viene a aportar a la disminución del calentamiento global, a la descontaminación de las ciudades y al mejoramiento de la calidad de vida de todos los habitantes urbanos. Así, los vehículos eléctricos se transformarían en dispositivos de datos que colaborarían en el manejo de contextos inciertos y cambiantes a través de plataformas urbanas y grandes cantidades de datos permitirían tomar mejores decisiones (Fraunhofer, 2014).

El aporte de Cabaña en este sentido es interesante, no solo porque nos invita a pensar en una tecnología completamente marginada, hasta ahora, de los imaginarios hegemónicos de la electromovilidad, los “velomóviles”, sino porque nos lleva al archipiélago de Chiloé, a situarnos en una realidad de movilidad de esta naturaleza y a imaginar otros futuros posibles. Cabaña, además, invita a reflexionar en torno a la persistencia de lo que denomina el “paradigma fósil”, ofreciendo una crítica desde la perspectiva del decrecimiento, que posiciona la importancia de la justicia ambiental y la abundancia pública compartida como guía para implementar nuevas tecnologías eléctricas en nuestras formas de movilidad.

Los artículos incluidos en este número especial debieran contribuir a reflexionar en torno a la movilidad eléctrica desde puntos de vista muy diversos. No obstante, quedan pendientes otros aspectos que, esperamos, vayan siendo crecientemente abordados en nuestro país en un trabajo mancomunado entre la academia y los actores vinculados a las políticas públicas en esta importante área.

Agradecimientos

Constanza Ulriksen quisiera agradecer a ANID Fondecyt Postdoctorado (proyecto 3190714) por su apoyo en la producción de este número especial.

Referencias

ElectroMOV (2020). Vehículos eléctricos: Chile frente a América Latina. Artículo publicado el 2 de marzo de 2020. Recuperado el 16 de mayo 2022 de: https://www.electromov.cl/2020/03/02/vehiculos-electricos-chile-frente-a-america-latina/

Fraunhofer Chile Research (2014). “Investigación, desarrollo y aplicación de redes inteligentes de energía (Smart Grid): proyecto Smartcity Santiago”. Informe preparado para CORFO, Proyecto Innova Chile. Enero 2014.

Ministerio de Energía (2018). Electromovilidad: el desafío de contar con un transporte eficiente. Recuperado el 16 de mayo 2022 de: http://www.energia.gob.cl/tema-de-interes/electromovilidad-el-desafio-de

Ministerio de Energía, Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y Ministerio del Medioambiente (2017). Estrategia Nacional de Electromovilidad. Un camino para los vehículos eléctricos. Recuperado el 16 de mayo 2022 de: http://www.minenergia.cl/archivos_bajar/2018/electromovilidad/estrategia_electromovilidad-27dic.pdf

Sánchez, R. (2019). “Proyección movilidad eléctrica en Chile”. En Nilo, F. (Presidencia). FIDELMOV, Feria Internacional de Electromovilidad, llevada a cabo por la Fundación Recyclápolis, Estación Mapocho, Santiago de Chile, viernes 30 de agosto de 2019.

Publicado: 26-08-2022